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miércoles, 29 de julio de 2026

Seminario "Nietzsche y el pensamiento contemporáneo II". Curso 2026-2027

Si en el ciclo del curso anterior rastreamos la huella de Friedrich Nietzsche en algunas de las voces que articularon el pensamiento postmetafísico de la segunda mitad del siglo XX, en esta segunda parte de “Nietzsche y el pensamiento contemporáneo” nos proponemos dar un paso más, y rastrear la vigencia del nietzscheanismo algunos de los debates que definen nuestro tiempo. Lejos de agotarse en la posmodernidad, el pensamiento de Nietzsche continúa siendo un terreno fértil desde el cual pensar problemáticas contemporáneas como las ambivalencias de la biopolítica, la omnipresencia del capitalismo, la identidad de género, la diversidad o la definición y los límites mismos del ser humano.

A lo largo de estas sesiones exploraremos, de la mano de distintos especialistas, la resonancia del pensamiento nietzscheano en autores como Jürgen Habermas, Michel Foucault o Judith Butler, así como en corrientes y perspectivas que atraviesan de lleno el siglo XXI: la obra de Mark Fisher y el aceleracionismo, la teoría crip, el posthumanismo o el perspectivismo amerindio. Este itinerario no pretende clausurar la recepción del pensamiento nietzscheano (con suerte, quizá, dicha clausura no llegué nunca), sino mostrar en qué medida Nietzsche continúa siendo un interlocutor imprescindible para quienes intentan pensar su presente.

Las sesiones tendrán lugar de octubre de 2026 a mayo de 2027, a las 19 h., de acuerdo con la distribución que se indica más abajo, de manera presencial en el Goethe-Institut Madrid (c/ Zurbarán 21), y serán retransmitidas en streaming desde el canal de YouTube del Seminario Nietzsche: https://www.youtube.com/@seminarionoetzschecomplutense

 



FECHASPONENTETEMA
30 octubre, viernesVanessa Lemm (GRE)Nietzsche y Foucault
30 de noviembre, lunesJosé Manuel Romero (UAH)Nietzsche y Habermas
10 de diciembre, juevesClàudia Sánchez Vidal (UCM)Nietzsche y el pensamiento literario francés
14 de enero, jueves.Germán Cano (UCM)Nietzsche y Fisher-Aceleracionismo
11 de febrero, juevesCarolina Meloni (UAH)Nietzsche y Butler
11 de marzo, juevesOscar Quejido (UCM)Nietzsche y la Teoría crip
8 de abril, juevesElías Manzano (UCM)Nietzsche yel Perspectivismo amerindio
13 de mayo, juevesVíctor Conejo (UCM)Nietzsche y el Posthumanismo

lunes, 6 de julio de 2026

2º de Bachillerato: TEMA 13. LA FILOSOFÍA DE ORTEGA Y GASSET


 1. Vida y obra. 

José Ortega y Gasset (Madrid, 1883 - 1955) fue el filósofo y ensayista español más influyente del siglo XX. Tras formarse en Alemania, regresó a España con el firme propósito de modernizar y "europeizar" el país. En 1910 obtuvo la Cátedra de Metafísica en Madrid, convirtiéndose en el gran faro intelectual del Novecentismo y la Generación del 14. 

Su pensamiento se articuló en torno a dos conceptos revolucionarios: el perspectivismo (la verdad absoluta no existe de forma aislada, sino que se compone de la suma de múltiples puntos de vista válidos) y la razón vital o raciovitalismo (la vida misma es la realidad radical y el filtro fundamental para entender el mundo). Además, ejerció una colosal labor de difusión cultural al fundar en 1923 la célebre Revista de Occidente.
Políticamente, participó activamente en la proclamación de la Segunda República Española en 1931 y fue elegido diputado, aunque pronto se apartó de la vida pública desencantado por la radicalización del ambiente. El estallido de la Guerra Civil en 1936 lo forzó a un amargo exilio por Europa y América. Regresó a España en 1945, donde el régimen franquista le impidió volver a la universidad, por lo que continuó enseñando de forma independiente en su propio Instituto de Humanidades hasta su fallecimiento en Madrid en 1955.
Su producción literaria destaca por una inmensa calidad expresiva, bajo la premisa de que "la claridad es la cortesía del filósofo". Entre sus obras fundamentales destacan: 


  • Meditaciones del Quijote (1914): Donde acuña su tesis central: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.
  • España invertebrada (1921): Un severo diagnóstico sobre la desarticulación política y social de la nación.
  • El tema de nuestro tiempo (1923): El libro donde expone el desarrollo de su teoría de la razón vital.
  • La rebelión de las masas (1929): Su obra cumbre internacional, donde advierte sobre la llegada del "hombre-masa", el conformismo social y el peligro inminente de los totalitarismos europeos.
  • ¿Qué es filosofía? (curso en 1929, publicado en 1957): Una obra fundamental que nace de las lecciones universitarias que impartió tras dimitir de su cátedra en protesta contra la dictadura de Primo de Rivera. En ella define la filosofía como un "conocimiento del Universo" que surge de una necesidad vital humana, y consolida la idea de que vivir es encontrarse en el mundo y decidir qué hacer a cada momento. 
  • Historia como sistema (1941): Ensayo escrito en el exilio donde evoluciona hacia la razón histórica, afirmando que el ser humano no tiene una naturaleza fija, sino que es constitutivamente su propia historia.
 

  2. El problema antropológico y metafísico. 

  2.1. La vida, realidad radical. 

Para José Ortega y Gasset, la vida no es un concepto puramente biológico ni una abstracción mística, sino la realidad radical. Esto significa que la vida es la realidad primordial y el escenario donde se apoyan y cobran sentido todas las demás realidades, como la ciencia, la política, el arte o la propia filosofía. Nada puede existir para el ser humano si no se da primero dentro de su propia experiencia viviente.
Al definir la vida de esta manera, Ortega rompe con los dos grandes modelos filosóficos de su época: el racionalismo y el vitalismo irracional. Por un lado, critica al racionalismo tradicional porque consideraba la razón como algo puro, frío y abstracto, completamente alejado de la experiencia humana real. Por otro lado, rechaza el vitalismo extremista que exaltaba los impulsos biológicos y los sentimientos mientras despreciaba el intelecto. Como alternativa, Ortega propone el raciovitalismo y la razón vital, argumentando que la razón no es algo ajeno a nosotros, sino una función puramente humana y un instrumento que está al servicio de la vida. Pensamos porque lo necesitamos para sobrevivir, orientarnos y resolver los problemas cotidianos.
Para comprender la vida como realidad radical, Ortega describe una serie de atributos fundamentales que la componen. El primero es que vivir es encontrarse en el mundo, lo que implica que el individuo no es un ser aislado, sino que coexiste de forma inmediata con su entorno. A esto se suma que la vida es, al mismo tiempo, fatalidad y libertad. Nos viene dada sin que lo hayamos pedido y en una circunstancia fija que no elegimos, pero dentro de ese escenario estamos obligados a decidir constantemente qué hacer con ella. La circunstancia es el mundo en el que nos hallamos, y que adquiere significado por el sujeto que se sitúa en ella. Así, por sí misma no es nada; es la vida humana la que le da sentido. 
El mundo no es una realidad determinada de forma absoluta, sino que se nos presenta como perspectiva; es decir, desde puntos de vista diferentes. El mundo es una pluralidad de perspectivas de lo real. Cada perspectiva está relacionada con una circunstancia en la que se sitúa un sujeto. 
Para José Ortega y Gasset, la verdad total y absoluta se alcanza mediante la suma de todas las perspectivas individuales y vitales.
Otro atributo esencial es el proyecto. A diferencia de las cosas materiales que ya están completamente terminadas, el ser humano es un proyecto abierto; vivimos mirando al futuro y lo que decidimos hoy depende de lo que deseamos llegar a ser mañana. Finalmente, Ortega nos recuerda que la vida es intransferible, lo que significa que nadie puede pensar, sufrir ni tomar decisiones en nuestro lugar, obligando a cada individuo a asumir la responsabilidad total de su propia existencia. 
En resumen, lo que da sentido a lo real es la vida humana; de ahí que mi vida sea la realidad radical, que se define con la famosa afirmación de Ortega:  "Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo"
 
 2.2. Razón vital e histórica. 
Para José Ortega y Gasset, la razón vital y la razón histórica no son dos teorías separadas, sino la evolución natural de un mismo pensamiento. Ambas surgen para superar las limitaciones de la razón matemática y física tradicional, la cual servía para explicar la naturaleza inanimada pero fracasaba por completo al intentar comprender los asuntos humanos.

La razón vital es el punto de partida. Ortega defiende que el ser humano no posee una razón pura y abstracta, sino una razón que está arraigada a la vida. Pensamos porque nos encontramos perdidos en el mundo y necesitamos el intelecto como una herramienta de supervivencia para orientarnos y resolver problemas prácticos. Por lo tanto, la razón es solo una función más de la vida, y su objetivo principal es ayudarnos a navegar en nuestra circunstancia inmediata. Vivir es decidir continuamente qué vamos a hacer en el momento siguiente, y para esa toma de decisiones necesitamos la razón vital.

Sin embargo, Ortega se da cuenta de que la vida humana no ocurre en el vacío, sino en el tiempo. El ser humano no tiene una naturaleza fija e inmutable como las piedras o los animales; lo que el ser humano tiene, en cambio, es historia. Aquí es donde la razón vital se convierte necesariamente en razón histórica. Para comprender a un individuo o a una sociedad actual, no basta con analizar su presente, sino que es obligatorio descubrir el camino que los ha llevado hasta ahí. El pasado no es algo que ya no existe, sino que está vivo en el presente en forma de experiencia acumulada, prejuicios, instituciones y creencias.

La razón histórica es, por lo tanto, el instrumento definitivo para entender al ser humano. Consiste en comprender las acciones de los hombres descubriendo el drama, los proyectos y las decisiones previas que las originaron. Mientras que las ciencias naturales explican las cosas buscando sus causas físicas, la filosofía de Ortega busca comprender la vida humana reconstruyendo su historia. Al final, el ser humano es un proyecto que se va haciendo a lo largo del tiempo, y solo a través de la razón histórica podemos dar sentido a lo que somos hoy.

Actividad 1: Visualiza el siguiente resumen del pensamiento de Ortega y Gasset:  

 

3. María Zambrano: Razón poética. 

María Zambrano Alarcón (Vélez-Málaga, Málaga, 22 de abril de 1904-Madrid, 6 de febrero de 1991) fue una filósofa, intelectual y ensayista española.Su extensa obra, entre el compromiso cívico y el pensamiento poético, no fue reconocida en España hasta el último cuarto del siglo XX, tras un largo exilio. Ya anciana, recibió los dos máximos galardones literarios concedidos en España: el Premio Príncipe de Asturias en 1981 y el Premio Cervantes en 1988, siendo la primera mujer en recibirlo.
 
La relación de María Zambrano con José Ortega y Gasset fue la de una discípula brillante que transformó radicalmente el legado de su maestro. Zambrano fue una de las alumnas más destacadas de la Escuela de Madrid, liderada por Ortega, de quien heredó la necesidad de superar el racionalismo idealista europeo.
 
La razón poética es el método filosófico creado por la pensadora española María Zambrano en 1939. Nace como una crítica a la racionalidad occidental, la cual consideraba demasiado rígida, fría y abstracta. A ojos de la autora, el racionalismo tradicional terminó por despojar a la vida de su misterio, sus emociones y su temporalidad. 
 
Para solucionar esta crisis, Zambrano propone una reconciliación definitiva entre la filosofía y la poesía. No busca eliminar el pensamiento lógico, sino transformarlo en una razón que no domine ni posea las cosas, sino que las comprenda desde la sensibilidad. Es un método que propone "pensar desde las entrañas" para dar voz a todo aquello que la lógica ignora: los sueños, el sufrimiento, el tiempo y lo sagrado.
 
En lugar de usar silogismos o conceptos cerrados, la razón poética avanza mediante metáforas y símbolos (como la aurora o los claros del bosque). Es un saber integrador que une la claridad del pensamiento con la fluidez de la vida, invitando a una actitud de escucha, lentitud y contemplación profunda ante la realidad.

 

Bibliografía:
• Adelina Sarrión: Textos de Filosofía. Madrid: Anaya. 2017.

jueves, 2 de julio de 2026

2º de Bachillerato: TEMA 14. EL DESARROLLO DEL FEMINISMO.


 1. El problema antropológico, ético y político de Simone de Beauvoir. 

Simone de Beauvoir (1908–1986) fue una filósofa existencialista, escritora y activista francesa, figura clave de la emancipación femenina y madre del feminismo moderno. De mente brillante, estudió en la Sorbona y compartió su vida y proyecto intelectual con el filósofo Jean-Paul Sartre en una célebre relación libre. Comprometida con las causas de izquierda y la lucha por los derechos humanos, combinó la docencia y el activismo con una prolífica carrera literaria enfocada en la libertad y la justicia social.
 
Su obra cumbre es El segundo sexo (1949), un ensayo fundamental del feminismo que desmonta los roles de género con su célebre tesis: "No se nace mujer: se llega a serlo".  

El pensamiento de Simone de Beauvoir es un sistema continuo donde la definición del ser humano determina su moral y exige una acción transformadora en la sociedad.
 
En el problema antropológico, Beauvoir parte del existencialismo para defender que la existencia precede a la esencia. El ser humano carece de una naturaleza fija; es pura libertad, indeterminación y proyecto que se construye a través de sus decisiones. Al aplicar esto a las mujeres en El segundo sexo, acuña la célebre frase "No se nace mujer: se llega a serlo". Con ella explica que el género no es un destino biológico o psicológico, sino un producto cultural. Históricamente, el varón se ha erigido como el Sujeto absoluto y esencial, mientras que la mujer ha sido relegada a la condición del Otro, lo inesencial y el objeto, negándosele su capacidad de trascendencia.
 
Esta antropología fundamenta su problema ético. Beauvoir rechaza los valores absolutos y sitúa la raíz de la moral en la paradoja humana: somos a la vez sujetos libres y objetos limitados por el mundo. Al no haber Dios ni leyes eternas, el individuo es responsable de sus actos. Sin embargo, la autora advierte que la libertad no es abstracta, sino que está situada en condiciones materiales concretas. Además, postula que la libertad es interdependiente: nadie puede ser verdaderamente libre si su autorrealización se consigue a costa de la opresión de los demás, por lo que el compromiso moral exige buscar la libertad universal.
 
Finalmente, el problema político es la consecuencia inevitable de su ética. Si la libertad propia depende de la ajena, la pasividad ante la injusticia se convierte en complicidad. Beauvoir denuncia que la opresión de las mujeres y de los pueblos colonizados no es un hecho natural, sino el resultado de estructuras políticas, jurídicas y económicas como el patriarcado y el capitalismo. La emancipación no se logra mediante el esfuerzo individual aislado, sino a través de una acción colectiva y militante. La política de Beauvoir es una llamada a la revolución y a la transformación radical de la sociedad para destruir las instituciones que hunden a los seres humanos en la inmanencia y les impiden ser dueños de su propio destino.
 

 

 2. El problema antropológico, metafísico y político de Judith Butler. 

Judith Butler (Cleveland, 1956) es una de las filósofas más influyentes del mundo, conocida como una de las mentes fundadoras de la teoría queer y un referente clave de la filosofía política y los estudios de género contemporáneos. 
 
Nació en el seno de una familia judía. Estudió en la Universidad de Yale, donde se doctoró en Filosofía en 1984. Desde 1993 ejerce como profesora de la cátedra Maxine Elliot de Retórica, Literatura Comparada y Estudios de la Mujer en la Universidad de California en Berkeley. Además de su carrera académica, destaca por su militancia política activa. Ha liderado movimientos internacionales por los derechos LGBTQ+, la igualdad social, el pacifismo y la crítica a la violencia de Estado.
 
Su producción bibliográfica ha revolucionado las ciencias sociales con un enfoque posestructuralista:
  • El género en disputa (1990): Su obra cumbre y fundacional de la teoría queer. Sostiene que el género no es biológico, sino una performatividad, es decir, una serie de actos repetidos impuestos socialmente. 
  • Cuerpos que importan (1993): Profundiza en su tesis anterior. Argumenta que el sexo biológico tampoco es una realidad natural, sino una construcción discursiva moldeada por el poder.
  • Vida precaria (2004) y Marcos de guerra (2009): Libros en los que traslada su filosofía hacia la ética y la geopolítica global. Introduce la idea de la vulnerabilidad compartida y critica cómo el poder decide qué vidas merecen ser protegidas y lloradas.
  • La fuerza de la no violencia (2020) y ¿Quién teme al género?: Ensayos recientes enfocados en la resistencia civil, la solidaridad y la defensa de la diversidad frente al auge global de discursos reaccionarios.


El pensamiento de Judith Butler revoluciona las teorías contemporáneas del género, el poder y la justicia. Su propuesta conecta cómo entendemos el cuerpo y la identidad con la resistencia frente a la violencia institucional y del Estado.
 
En el problema antropológico y metafísico, Butler destruye la idea de que exista una esencia humana o un sexo natural previo a la cultura. Para la autora, tanto el género como el sexo son construcciones metafísicas falsas. Introduce el concepto de performatividad: el género no es lo que uno es, sino lo que uno hace a través de la repetición constante de gestos, discursos y actos impuestos por la sociedad. No hay un "yo" original detrás de la máscara; la identidad se produce mediante el propio lenguaje y la norma social. Esto la lleva a plantear la ontología de los cuerpos precarios. El ser humano no es un individuo aislado, sino un ser fundamentalmente vulnerable, interdependiente y expuesto a los demás desde su nacimiento. 
 
Para Judith Butler, la performatividad es el proceso mediante el cual el género no es una esencia interna ni un dato biológico, sino una identidad fabricada a través de la repetición constante de actos. El género no es lo que uno es, sino lo que uno hace. Butler rompe con la idea tradicional de que nacemos con un sexo biológico y luego expresamos un género. Sostiene que no existe un "yo" previo que decide cómo actuar; al contrario, es la propia actuación repetida de gestos, vestimentas, discursos y conductas la que produce la ilusión de que el género es natural. Esta repetición está impuesta y vigilada por la sociedad a través de la heteronormatividad obligatoria, que castiga a quienes se desvían de la norma. 
 
Esta concepción del cuerpo conecta directamente con su problema político. Si la identidad se construye mediante normas, el poder político decide qué vidas son consideradas humanas y cuáles no. Butler analiza cómo los Estados y los sistemas hegemónicos trazan fronteras que definen las vidas dignas de duelo y las vidas sacrificables o invisibles (como las comunidades LGBTQ+, los migrantes o las víctimas de guerras periféricas). Frente a esta violencia discursiva y física, su política no busca la asimilación dentro del sistema, sino la subversión y la resistencia. Al alterar y parodiar las normas de género y los discursos de poder, se abren espacios de libertad. En sus escritos más recientes, esta política se traduce en una defensa de la colectividad y la no violencia activa, donde los cuerpos excluidos se unen en el espacio público mediante la alianza y la asamblea para exigir derechos y derribar las estructuras que los marginan.