1. EL PODER POLÍTICO.
Se podría definir el poder como la capacidad que tiene una persona o un grupo para imponer su voluntad sobre los otros, sobre todo cuando la conducta que se impone es contraria a los deseos o las inclinaciones de aquellos a quienes se les impone.
Sería importante no confundir el poder con la manipulación, la extorsión o la violencia. Por ejemplo, no es lo mismo un tirano que obliga a cumplir las leyes bajo amenaza de pena de muerte, que una madre que obliga a su hijo a ponerse un abrigo para que no se resfríe. Se puede decir, por tanto, que hay distintos grados de intensidad y distintas formas en las que se puede dar el poder.
En este tema vamos a ocuparnos del poder político, que es aquel que se da en la organización de la polis, comunidad o sociedad. Este poder, el poder político, es el poder de los que influyen en la administración, el control y la distribución del bien común.
Actualmente, esta función del poder político la lleva a cabo el Estado, forma de organización política dotada de poder soberano e independiente que integra la población de un territorio,
del cual participan también los ciudadanos. Por tanto, en las decisiones de Estado no solo influyen el Gobierno o los partidos, sino que también intervienen los sindicatos, las asociaciones religiosas, las grandes multinacionales, etc., incluso, como ya hemos señalado, la opinión pública en general.


